LA PORTADA MÁS REPUGNANTE
Todo el mundo conoce a Pau Gasol,
Ricky Rubio o Rudy Fernández, todo el mundo les admira y sabe de sus hazañas.
Todo el mundo, espero, conoce a Amaya Valdemoro, Laia Palau o Alba Torrens, todo el mundo, de nuevo espero,
les admira y sabe de sus hazañas. A lo mejor el paso del tiempo nos ha hecho
olvidar las conquistas de Wonny Geuer, de Juan Antonio San Epifanio, de Blanca
Ares o de Juan Antonio Corbalán pero, seguramente, a todo el mundo les suene sus
nombres. Se tratan de estrellas de nuestro baloncesto, más conocidos y
reconocidos ellos y menos ellas, pero con la misma importancia en nuestro
baloncesto, pasado, presente y futuro.
El último de estos nombres,
Corbalán, despuntó en los años 70, siendo considerado en varias ocasiones como
el mejor jugador europeo de este deporte. Se trataba de un jugador de
impresionantes cualidades físicas, depurada técnica, amplio conocimiento del
juego y con grandes dotes de liderazgo. Se llamaba Juan Antonio.
También con impresionantes
cualidades físicas, depurada técnica, amplio conocimiento del juego y con
grandes dotes de liderazgo y también en los años 70, estaba Paíno. Nadie,
seguramente, se acuerda de este apellido, yo el primero, no lo había oído
nunca.
Hace unos meses, leyendo cosas de
baloncesto, me encontré con un artículo cuyo titular llamó mucho mi atención: “45 años de la portada más repugnante”. La
portada a la que se refería el artículo es la del 30 de noviembre de 1976 de la
revista Don Balón. El artículo en cuestión relata como los principales
aspirantes al título vieron amenazadas sus opciones de ganar los títulos ante
el impacto de Paíno y su equipo el Celta de Vigo, llegando incluso uno de esos equipos favoritos
a firmar un acta con una protesta muy peculiar.
El nombre de Paíno era Marisol.
En esa acta se ponía en entredicho
el sexo de Paíno. Era demasiado buena
para ser una mujer. Paíno tuvo que justificar unas alteraciones hormonales, dando detalles íntimos para no generar más desconfianza. La polémica duró
media temporada, pero las dudas no se desvanecieron nunca del todo. La Federación
Española de Baloncesto llego a ordenar que todas las jugadoras (no jugadores)
internacionales pasaran un control de sexo. Se pretendía obligar a Paíno a
pasar la prueba.
Paíno era el centro de los
comentarios de la prensa de aquella época, a veces centrándose meramente en sus
cualidades baloncestísticas y otras no. Un muy famoso periodista hizo de Paíno
el epicentro de sus comentarios, tanto en la radio como en la revista Don Balón en
los que, más allá de esas cualidades baloncestísticas, cuestionaba su condición
sexual.
La portada del 30 de noviembre de
1976 de la revista Don Balón tenía la siguiente frase: “¿hombre o mujer?” junto a una foto de Marisol Paíno.
Aquellos eran tiempos en los que
las personas que no encajaban en lo que los demás consideraban normal eran motivo de mofa y burla,
cuando no de ostracismo social e incluso de agresiones, físicas y psicológicas.
Marisol Paíno, futura estrella
que hubiese marcado una época en el baloncesto, tuvo que retirarse muy joven.
El artículo “45 años de la portada más repugnante” de Àlex Gozalbo tuvo un
relativo eco entre canales de Youtube y revistas de baloncesto, pero no llegó a
los grandes medios de comunicación. Es un claro ejemplo de una gran mujer invisibilizada
por la sociedad que le toco vivir.
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